sábado, 22 de junio de 2013

Cuento Fantástico

Érase una vez un rey muy valiente que gobernaba su reino con justicia. Este rey era muy joven, vivía con su madre y su padrastro en el castillo del reino. El trato que tenía este jovern rey con su padrastro era escaso, se llevaban fatal.
 El malísimo padrastro de Filipo, el joven rey, le hacía la vida y el reinado imposible.
Para la desgracia de Filipo, su madre estaba enamoradísima de su padrastro, hasta el punto de no darse cuenta de que le perjudicaba tanto en su reinado como en su vida.
El padre de Filipo, era el general y mandamás del ejército del reuno, y además rey, pero murió en una gran y terrible batalla. Este puesto, lo ocupó Francisco, el segundo general después del padre de Filipo, el cuál defendería y protegería a la familia, pero acabó teniendo una historia de amor con la madre de Filipo. 
Filipo, reclamó ese puesto de rey como primer y único descendiente de su padre, y Francisco fue destronado, creándose así una gran guerra personal entre ellos.
El joven rey, estaba cansado de que su madre siempre defendiera a Francisco, de que nunca le apoyase a él y lo atendiese, así que un día, decidió salir del castillo, quería dar un paseo por el reino y por las afueras, ir al bosque, a un sitio alejado de todo donde poder evadirse.
Caminó y caminó hasta que llegó al puente de un río. Se paró, miró el agua fijamente y pensativo, pensando en sus cosas, hasta que de repente, escuchó que se acerca una dulce voz cantando. Era una hermosa joven, que pasaba por allí. Hubo un cruce de miradas, en el cual se notaba una gran magia entre ambos.
Filipo se quedó asombrado y enamorado ante esa hermosa joven morena de pelo largo y ojos marrones.
De vuelta a casa, solo podía pensar en ella, en esa joven chica, en quién sería, como se llamaría, etc.
Pasaron los días y Filipo no podía quitársela de la cabeza.
Al día siguiente, decidió salir de nuevo, y se dirigió al mismo sitio. 
¡Allí estaba esa hermosa joven otra vez!
Sin pensarselo dos veces, decidió acercarse, para hablar con ella. La invitó al castillo, pero la joven no acudió. Filipo, un poco extrañado después del buen primer contacto con esta joven chica, acudió de nuevo al puente del río, y allí la encontró. Quiso hablar con ella, para saber las razones del por qué no acudió a palacio. Ella confesó que no se sentía a la altura de un rey como él. Ella era una joven campesina, que vivía en las afueras y ayudaba a su pobre familia en todo lo que podía. Filipo, se quedo tan asombrado con esta historia que decidió ayudarla, trabajando con ella y cediéndole dinero para una mejor vida.
Varías semanas después, seguía habiendo tal magia entre ellos, que Filipo no pudo evitar invitar a la joven chica a acudir a los carnavales del reino, que en pocos días se celebrarían, con una fiesta en el castillo.
Él se lo pidió por favor, que acudiese sin falta, y ella aceptó. Se notaba que ambos estaban enamorados.
Estos días previos a la gran fiesta, Gisele, la joven y hermosa campesina, no podía estar más nerviosa y ansiosa por ver al joven rey. 
Éste, también ansioso por verla, pensando en ella, le compró algunos regalos para el gran día: un hermoso vestido, con sus zapatos y joyas correspondientes, todo preparado para el gran momento.
Y, ¡llegó el gran día!
Gisele acudió al castillo, como si de una princesa se tratase, preciosa y deslumbrante, destacando entre todos los asistentes.
El momento del reencuentro fue mágico.
A partir de este gran día, empezó una gran historia de amor entre ambos.
Los encuentros entre Gisele y Filipo cada vez eran más, la relación iba avanzando a pasos agigantados, hasta tal punto, quer Filipo sentía que había encontrado al amor de su vida.
A partir de aquí, se adelantó la gran noticia de cual sería la próxima celebración en el reino: "El enlace entre Filipo y Gisele"
Y fue así, como ambos, fueron felices, y comieron perdices.

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